La biotecnología da un paso más: neuronas humanas conectadas a un chip aprenden a jugar DOOM

Que DOOM pueda ejecutarse en casi cualquier dispositivo se ha convertido en una especie de broma recurrente dentro del mundo tecnológico. Lo hemos visto funcionar en calculadoras, cajeros automáticos e incluso en pruebas experimentales de todo tipo. Pero lo que acaba de ocurrir lleva esa tradición a un nivel completamente inesperado: un chip con neuronas humanas vivas ha aprendido a jugarlo.

Todo comenzó en 2022, cuando la empresa australiana Cortical Labs presentó un innovador chip biológico que integra neuronas humanas cultivadas en laboratorio. Para demostrar que el sistema funcionaba, los investigadores conectaron el chip al clásico videojuego Pong, un experimento que permitió observar cómo las neuronas podían aprender a interactuar con el entorno digital.

Pero pasar de Pong a Doom no es precisamente un paso pequeño.

De Pong a DOOM: un salto enorme

Según explicó Brett Kagan, director científico del proyecto, “enseñar a las neuronas a jugar a Pong llevó cerca de 18 meses. Y aunque fue un logro impresionante, el juego es relativamente sencillo: solo hay que mover una paleta y devolver una pelota.”

DOOM, en cambio, es otra historia. El legendario shooter en primera persona exige movimiento en 3D, toma de decisiones y reacción constante.

Para afrontar el reto, el equipo no utilizó un solo chip. En su lugar, conectaron el videojuego a una red completa de sistemas CL1, cada uno con miles de neuronas vivas cultivadas en laboratorio.

El resultado es sorprendente: unas 200.000 neuronas humanas lograron aprender a interactuar con el juego en menos de una semana.

¿Juegan bien? No exactamente

Eso sí, no esperes que este sistema biológico esté listo para competir en torneos de eSports. Según el propio Kagan, las neuronas juegan como alguien que jamás ha tocado un teclado.

El resultado es bastante caótico: mueren constantemente en el juego. Pero ahí está precisamente lo fascinante del experimento. Cada nueva partida sirve como entrenamiento, y el sistema sigue aprendiendo con cada intento.

Un experimento que apunta al futuro de la computación

Desde su lanzamiento el 10 de diciembre de 1993, DOOM se ha convertido en un referente tecnológico. Más allá de ser uno de los videojuegos más influyentes de la historia, también se utiliza informalmente como “benchmark” experimental para demostrar de qué es capaz una nueva tecnología.

Ahora, ese mismo videojuego está ayudando a explorar un territorio completamente nuevo: la computación biológica.

El experimento abre la puerta a sistemas híbridos en los que células vivas se conectan con circuitos electrónicos mediante impulsos eléctricos. Y las implicaciones podrían ir mucho más allá de los videojuegos.

De hecho, organizaciones como Reply y la Universidad de Milán ya están colaborando en proyectos similares, explorando cómo estas tecnologías podrían revolucionar campos como la medicina, la inteligencia artificial o las interfaces cerebro-máquina.

Por ahora, las neuronas siguen muriendo una y otra vez dentro de DOOM. Pero cada partida es también un pequeño paso hacia una nueva frontera tecnológica.

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